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De Quimeras y Ensoñaciones

Soldadito universal

Se puso su uniforme para salvar al mundo, ya que antes de llegar a general él tan sólo fue un plebeyo vagabundo destripaterrones sobre su país belicosamente dividido entre los gentiles nobles, de brillos amarillos y cristalinas enjoyadas vestimentas y los parias embrutecidos por arados y horcas toscamente talladas de maderas que un día se usarían para otros menesteres, horquillas que cambiarían la paja y el heno por la sangre y la carne, que trasmutarían el amarillento pajizo por el cardenalicio rojizo, el trigo por la sangre, el pan por la barbarie, el maná de Dios por la muerte de la sinrazón.
Soldadito universal, soldadito universal. Donde, donde, ¿Dónde vas?
Voy a pelear, voy a ganar batallas, voy a colocar mi bandera más allá de mis fronteras.
Dejaré mi horca de madera, dejaré mis campos, y me colgaré un fusil a la espalda, me pondré un uniforme verde, azul ó gris, ¿eso que más da? , más será un uniforme militar, calaré mi bayoneta y has de saber que he de matar con ella.

Muéstrame tu bandera blanca y vivirás arrodillado, pelea por tu hogar, tu familia, tus hijos, tu libertad, tus ideales y terminarás degollado, mi enemigo de al otro lado, terminarás degollado, acabarás guillotinado, morirás decapitado, pero ríndete y me deberás pleitesía por el resto de tus días, sumisión servil y respetuosa reverencia, postrado y arrodillado, humillado y derrotado.
Te lo digo a ti, desheredado villano, no a tu amo, no a tu jefe, tú que puedes unirte a mis ejércitos y no a quien pretende formar otras milicias para impedirme ganar, a ese, a tu capitán, para él no hay piedad, no hay clemencia. Para él el cadalso espera.

Mi enemigo de al otro lado, no me impidas el paso, te tenderé un puente de plata para que huyas, llévate mujeres, pertenencias y ganado, pero tu casa la dominaré y será mía desde el día en que mi bota holle tu territorio, no seas abnegado, ni altruista, ni con un acto generoso te me muestres como aliado, yo no hago amigos, mi enemigo de al otro lado, yo no dejo a mis espaldas ni escorpiones ni serpientes traicioneras, huye, ó acabarás con tu ofrenda, con tu alianza, atravesado por mi bayoneta, o quizá, ante el horror que vieras, terminaras inmolado sobre un río de cuerpos desmembrados, ensangrentados y vejados.

Y tu territorio se llamará coronelandia, porque un día coronel serás . Y extenderás tus fronteras ganando batallas de guerra, batallas de guerra. Mi coronel, mi coronel, tu caballo dice que ya está cansando de ver tanta variedad de hierba roja y caliente, de sangre y de muerte, y dice que necesita un descanso.
Matadle, matadle y traedme otro, fuerte, joven, vigoroso, pero dócil y manejable y manipulable para la causa.

Soldadito universal, un día llegarás a general y entonces perderás la guerra, la perderás el día que mueras y la ganará la humanidad.

Acabarás tus días luchando por una tierra que nada se te había perdido en ella, venga, va, más y más fronteras violadas, más y más naciones ultrajadas bajo la sombra de tu bandera.
¿Dónde está tu afán inicial de salvaguardar al mundo? ¿Dónde tu uniforme de soldado universal? ¿Dónde tus ideas solidarias de una lucha de igual a igual? .
Se marcharon soldadito universal, cuando , cuando, cuando te colgaron las estrellas y te nombraron General, cuando cambiaste tus barras del uniforme de faena por tus galones de uniforme de gala y cuando permutaste tu fusil con bayoneta por tu catalejo y tus cartas geográficas y tus soldaditos de plomo sobre el tablero de la mesa de campaña, cuando dejaste de avanzar a pie y te sentaste, cuando dejaron de salpicarte a la cara las gotas de sangre del enemigo violentado por una granada y las trocaste por gotas de sudor bajo tu tienda de campaña allá a lo lejos, en la cima del monte, donde apenas llegan los gritos de pánico del dolor de las heridas abiertas y el llanto pavoroso del moribundo destrozado a golpes, de tus enemigos, General, de tus enemigos, aunque has de saber, que esos que vociferan son también, como tú en otros tiempos, soldaditos universales de tu propio ejército, de tu propio ejército, General.
Mi general, el día que mueras, te maten, te pierdas, renuncies, te canses, abandones, te arrepientas, no sé, se te ocurra dejarlo todo por cansancio, por hastío, por aburrimiento, por remordimiento.

El día que envaines tu bayoneta, ese día, ese día habrá ganado la Humanidad.

1 comentario

white -

terrible, como todas las invasiones, terriblemente real y utópico. ¿podrá alguna vez ganar la Humanidad?